domingo, 5 de abril de 2009

Mayo Francés



Mayo FRANCÉS


«Après ce que nous avons vécu au cours de ce mois-ci, ni le monde ni la vie sera comme ils ont été"

“Después de lo que hemos vivido durante este mes, ni el mundo ni la vida volverán a ser como eran”

Daniel Cohn-Bendit

Uno de los hechos históricos más idílicos para cada estudiante idealista es ese quinto mes del año 1968. Es casi legendario, se pinta de utopía, de ideas y de juventud. Sin aquel episodio de efervescencia revolucionaria, el movimiento estudiantil en el mundo sería muy diferente al que ahora vemos. Los graffitis que le daban voz a las paredes, las consignas que inspiraban rebeldía y el contexto histórico mundial que rodeaban el hecho hicieron del Mayo Francés un suceso difícil de borrar de la memoria de la humanidad.

Pero el mayo francés no fue un hecho esporádico. Se estaba labrando desde hacia algunos años, se estaba formando de manera furtiva, nutriéndose de los ideales de la nueva época, de la contracultura americana que predicaba una revolución desde todos los estamentos: la educación, la sexualidad, los derechos civiles, la política, la moral, la filosofía, etc. Pero el mayo francés fue algo más profundo, algo más alimentado de sueños.

El escenario europeo de la posguerra dejaba una sociedad derrotada y desilusionada. En Francia, los jóvenes eran reprimidos moralmente y socialmente, eran educados para ser máquinas de fabrica. Prácticamente no conocían nada sobre lo sucedido en la segunda guerra mundial, sobre las tragedias de la guerra y la abominación del holocausto. Cuando los jóvenes alemanes comenzaron a emigrar a otros países y contaron las vicisitudes sucedidas en la guerra, los jóvenes franceses quedaron anonadados y comenzaron a preguntar sobre las posturas políticas de sus padres durante aquella época de guerra; se formó así una conciencia política suficiente para que se cuestionase el sistema de gobierno y sus políticas.

Las primeras posiciones estuvieron en contra de la guerra de Vietnam y su injusta razón de ser, además se demandó la libertad y soberanía de los pueblos que se había predicado en la revolución francesa y que el imperio francés había traicionado con la ocupación a tierras extranjeras como Argelia, que buscaba ansiosa su independencia.

Adicionando a eso, las grandes ideologías invadían las mentes universitarias. Los grandes filósofos franceses del momento como Sastre, Beauvoir y Camus alimentaban el intelecto estudiantil con sus perspectiva existencial; comenzaron a abrirse camino las ideas socialistas de distintas ramas, de corte marxista, leninista, maoísta, trotskista, del famoso che Guevara y de Ho Chi Ming. Fue como si de un momento a otro se les hubiese abierto un libro lleno de conocimiento y que les dio un camino a seguir, un modelo de sociedad que ellos no veían en su puritana París, ni en el mundo. Los universitarios vieron que las ideas de utopía estaban siendo pisoteadas y traicionadas, lo que causó decepción entre los jóvenes que buscaban un mundo mejor, sin la soberbia del poder y la represión; se decepcionaron de la U.R.S.S por lo cometido en Praga y los crímenes en contra de la libertad de expresión, del mundo occidental capitalista que los trataba como números, como máquinas, de las guerras de las cuales no estaban de acuerdo pero eran obligados a vivir, de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad que no eran puestas en funcionamiento. Se estaba hirviendo una gran explosión y solo necesitaba de un incidente para estallar.

El 22 de marzo en la Universidad de Nanterre, los jóvenes protestaban porque no podían pasarse al dormitorio de las chicas, lo que significaba un atropello a las libertades sexuales. La pequeña revuelta se convirtió en gigantesca, volviendo el problema de los dormitorios en un problema de mayor envergadura donde se cuestionaba el sistema educativo y académico, reformas políticas radicales y miras a un ideal de nueva izquierda. Durante este lapso aparece un personaje clave en el desarrollo del movimiento estudiantil francés, el espíritu de mayo del 68, “Danny, le Rouge” o Daniel Cohn Bendit. Daniel lideró junto a otros siete compañeros suyos el movimiento 22 de marzo y a tanto llegaron sus manifestaciones que el Estado, temiendo que se aumentase la revuelta, cerró la universidad y arrestó a los agitadores.

Pero el movimiento no paró. Tenía mucho bagaje ideológico para ser detenido y el 3 de mayo de 1968 se trasladó a Paris. Ese día, los estudiantes de una de las mejores universidades de Europa, La Sorbona, se levantaron contra las injustas medidas de los directivos universitarios y exigieron reformas radicales al sistema educativo. Ese día nació Mayo del 68. Se tomó la universidad y el barrio latino, que de ser lugares apacibles pasaron a ser trochas de guerra, las calles empezaron a ser despellejadas adoquín por adoquín, para hacer frentes a los gases lacrimógenos y los bolillos de la policía que había intentado a la fuerza acabar con la manifestación. Las calles estaban llenas de barricadas y trincheras. Los bandos eran dos: El General De Gaulle, presidente de la república desde hacía ya bastante tiempo, junto con su despliegue militar represor, y los estudiantes idealistas, llenos de sueños de libertad y de un mundo nuevo, liderados por el pelirrojo revoltoso, Daniel Cohn Bendit. El huracán seguía hirviendo con vientos revolucionarios y a los estudiantes se unieron los obreros.

Los obreros de la compañía automotriz francesa Renault se contagiaron del ambiente revolucionario que afloraba en el ambiente y se levantaron en huelga hasta que se solucionaran todos los problemas relacionados con la seguridad social en sus trabajos, uniéndose así al movimiento estudiantil. Ahora el mayo francés se coloreaba de diversos matices, se llenó de idealismo universitario, de romanticismo revolucionario, de luchas populares, de intereses políticos y de filosofía profunda; los muros comenzaron a hablar, soltando al azar frases contundentes que daban al blanco de la sensibilidad mental: la imaginación al poder, bajo la barricada, la playa; desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta, seamos relistas: pidamos lo imposible y otras tantas consignas inspiradoras fluyeron como rosas en un jardín ese mayo del 68.

Diez millones de trabajadores se unieron a las protestas, casi dos tercios de la población salieron a marchar por las calles de París. De Gaulle temblaba, el país se le estaba saliendo de las manos y solo por la revuelta de unos cuantos mozuelos. Por tales razones intentó reprimir las protestas aumentando las unidades policíacas en los mítines y marchas, aprovechó la oportunidad de un viaje de Daniel Cohn Bendit para impedirle el regreso a Francia, creyendo que así que cortaría la cabeza de las manifestaciones, pero estas siguieron con igual ánimo y brío.

Pero la magia de ese Mayo se agotaba en cuanto este se terminaba. El 25 de mayo con esfuerzos de acabar aquella pequeña revolución, el primer ministro Pompidou desarticuló el movimiento al prometer un aumento del 35% del salario mínimo, por lo cual el estamento asalariado de las protestas volvió a las fábricas y dejó solo al movimiento estudiantil. De Gaulle temeroso por el ambiente caótico que había, llamó a elecciones generales para así calmar el hambre de poder que tenía el pueblo.

El movimiento estudiantil, paulatinamente fue apaciguándose hasta que no quedó rezago de sus hechos. Desilusionados por el abandono de los trabajadores, que el partido comunista francés no los apoyara y la deserción de muchos estudiantes provocó que se volviesen a abrir las puertas de la Universidad de la Sorbona y siguiesen sus clases como si no hubiese ocurrido nada. De Gaulle volvió a ganar las elecciones y el mayo francés quedó relegado a un mito.

Mayo francés abrió puertas a los estudiantes, los hizo salir de su letargo y los presentó como miembros notables de la población. Sin el mayo francés no habría modelos de revolución estudiantil. Les debemos a aquellos jóvenes idealistas muchas de las ideas de lo que ahora creemos que es movimiento estudiantil. El mayo francés se une a otras tantas vicisitudes de esa década revolucionada; la primavera de Praga, la masacre de Tlatelolco y el movimiento antiguerra americano. Fue hace 41 años y sigue moviéndose en el ideario juvenil… Nos dijo Sarkozy, Presidente actual de Francia: “Hay que acabar con el espíritu del Mayo del 68” Y yo opino que no se puede apagar un espíritu, que no se puede acabar un ideal mientras sigan habiendo las mismas problemáticas que la incitaron a nacer; porque como dice la canción de Ismael Serrano: “Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam”


Ustedes llevan la imaginación al poder.”

Jean Paul Sarte

martes, 24 de marzo de 2009

El Concepto de Universidad


La universidad es el ideal de utopía que no se presenta en la sociedad del exterior, es un mundo aparte muy conectado a este. La universidad es una fuente de ideas en mitad de una ciudad seca de conocimientos y sedienta de nuevos valores éticos. Vivir la universidad no es estudiar allí, vivir el concepto de universidad es experimentar la vitalidad, el sensualismo y el idealismo de la juventud mezclado con la responsabilidad adulta y el tinte maduro de un pensamiento más profundo y trascendental. Ser universidad, sentirse universidad, experimentar la universidad es como alcanzar un nuevo estado de ánimo y elevarse un poco más del suelo adormecido. Lástima que la universidad no se extienda más allá de las puertas y muros de una construcción física, ni más allá de las mentes que navegan en su océano filosófico e intelectual.

Sin embargo, el Universitario es alguien más común. El verdadero universitario ha cruzado el umbral que separa la ignorancia del conocimiento, y de esos, en las aulas muy pocos lo han logrado. La Universidad esta en tu cabeza.

sábado, 21 de marzo de 2009

La Academia en la Universidad

Estamos estudiando para obtener un mayor conocimento en un área específica del saber. Por eso el afán de entrar a un Instituto de Educación Superior, para profundizar en el proceso cognocitivo; sin embargo, de que sirve asistir a un aula de clases universitaria si el aprendimiento de las teorias se hace en casa, consultando y memorizando para un parcial puntual que no demuestra nada sobre el verdadero conocimiento del joven studiante. Soy acaso un profesor digno si enseño a mis pupilos los métodos y teorias de estudio por medio de una consulta, que es calificada por su puntualidad con el texto, y no profundizo en el análisis de los textos.

Esto nos esta sucediendo a la mayoria de los jóvenes universitarios, solo que algunos lo callan por temor a represalias de sus maestros o por simple verguenza. Pero, alguien debe levantar la voz y hacer la denuncia pública por la defensa de sus derechos como estudiante. Debemos levantarnos jóvenes, sentarnos con los maestros que dan problema y darles nuestro punto de vista, porque una clase es reciproca y los estudiantes se alimentan del conocimiento del maestro como este se retroalimenta con los saberes y opinión de la estudiantina.

Maestros, por favor, este es un clamor de estudiante hábido de conocer, poned a funcionar la pedagogia que sabeís.... o arruinareís toda una generación de sabios.